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Jaime Brugos defiende la ISODIETA ante sus cr’ticos

 

Estimados se–ores de El Peri—dico:

 

El d’a 5/11/2009 publicaron el art’culo titulado:

 

Los nutricionistas defienden la pir‡mide de los alimentos frente a las cr’ticas de Jaime Brugos,

en el que se me atribuyen afirmaciones falsas y se realizan desacreditaciones que pudieran entorpecer la necesaria y urgente renovaci—n de algunos conceptos nutricionales que, segœn mi criterio fundado en una experiencia de m‡s de 30 a–os, est‡n deteriorando la salud pœblica y causando un crecimiento epidŽmico de la obesidad.

 

Ejerciendo mi derecho de rŽplica, les ruego y agradezco que publiquen mis respuestas en defensa de un cambio, de los planteamientos dietŽticos, que frene la epidemia de obesidad.

 

1¼.- Los Ònuevos y revolucionariosÓ conceptos nutricionales que expongo en mi libro ÒIsodietaÓ, si hubieran tenido el Òconsenso de los especialistasÓ y no Òcontradijeran a colectivos sanitarios de reconocida reputaci—nÓ, ni ser’an ÒnuevosÓ ni ÒrevolucionariosÓ. Todo lo que renueva conceptos, por fuerza tiene que carecer de consenso antes de su divulgaci—n y constataci—n. Pero lo œnico absolutamente cierto es que los 50 a–os de Òconsenso de los especialistasÓ no han logrado frenar lo m‡s m’nimo el crecimiento epidŽmico de la obesidad y, si nunca ponemos en duda esos conceptos generalmente aceptados, jam‡s lograremos mejorarlos o corregirlos.

 

2¼.- Mis afirmaciones Òno promueven ningœn fraude dietŽticoÓ, s—lo son Òun grito desesperadoÓ contra el monstruoso exceso de carbohidratos que ha invadido la alimentaci—n de los americanos y que ahora tambiŽn est‡ invadiendo la de los espa–oles. El ejemplo m‡s evidente es el azœcar que ni siquiera aporta micronutrientes o minerales y que ha llegado a ocupar hasta el 50% del peso de los cereales que damos a nuestros hijos en el desayuno.

 

3¼.- Claro que se conocen las funciones de cada nutriente, lo que yo denuncio no es que no se conozcan sino que, mientras que las prote’nas y grasas son verdaderos nutrientes (regeneradores) que aportan los elementos qu’micos necesarios para la regeneraci—n celular (amino‡cidos esenciales y ‡cidos grasos esenciales), los carbohidratos que s—lo aportan energ’a, para poder diferenciarlos y no meterlos en la misma cesta, deben ser llamados ÒcombustibleÓ en vez de ÒnutrienteÓ.

En espa–ol, lo que s—lo aporta energ’a se llama ÒcombustibleÓ, no ÒnutrienteÓ.

 

4¼.- Cuando critico la pir‡mide alimentaria y la recomendaci—n indiscriminada de que el 55% de las calor’as provengan de carbohidratos es porque, al reducir la ingesta cal—rica en la elaboraci—n de una dieta de adelgazamiento, por esa obsesi—n de mantener unas proporciones, inadecuadas segœn mi criterio, se est‡ reduciendo de manera totalmente innecesaria y peligrosa la ingesta de Ònutrientes esencialesÓ, debilitando y desnutriendo al paciente y provocando una pŽrdida de tono muscular y descenso del metabolismo, que llegar‡ a neutralizar la menor ingesta cal—rica y hacer fracasar la dieta, como viene sucediendo a millones de personas en todo el mundo y que, en casos extremos, puede conducir a la anorexia.

 

5¼.- Con mi nuevo y revolucionario planteamiento de llamar ÒcombustibleÓ a los carbohidratos, al elaborar la dieta reduciremos s—lo el combustible y, como tenemos un c—modo margen del 55%, nos podemos permitir el lujo de sœper nutrir a los tejidos nobles (—rganos y mœsculos) para provocar una elevaci—n del metabolismo que garantice la continuidad de los resultados.

 

6¼.- Es totalmente falso que yo diga en mi libro ÒIsodietaÓ que las frutas y verduras sean Òresponsables de la obesidad de la poblaci—nÓ, lo que digo, con el aval de su composici—n qu’mica (que nadie puede discutir), es que son extremadamente pobres en Òmacronutrientes esencialesÓ (prote’nas y ‡cidos grasos esenciales), por lo que muchas personas corren el peligro de alimentarse, casi exclusivamente, a base de frutas y verduras y creer equivocadamente que se han nutrido correctamente. ÁTendr’an graves carencias nutricionales!

 

7¼.- El sistema CLM (comer la mitad) que consideran plenamente vigente estos expertos es, segœn mi criterio, francamente peligroso para la salud del paciente si, por mantener el famoso porcentaje del 55%, se reduce a la mitad la ingesta de Ònutrientes esencialesÓ que, como su propio nombre indica son ÒesencialesÓ para la salud. Por eso afirmo que el Òcomer menosÓ produce desnutrici—n y puede conducir a la anorexia. En cambio, el sistema CLM (comer la mitad) ser’a perfectamente recomendable y efectivo si s—lo se reduce el ÒcombustibleÓ (carbohidratos), ya que no existe ningœn carbohidrato que sea ÒesencialÓ.

 

8¼.- La petici—n de que ense–emos a la poblaci—n que hay dos nutrientes esenciales que son prote’nas y grasas no es promover su consumo sino recomendar las cantidades —ptimas para cada tipo de persona y en cada toma de alimentos. Es absurdo tomar m‡s prote’nas de las que nuestro cuerpo puede asimilar en una sola toma, ya que el exceso no puede ser guardado para un uso posterior. Y las recomendaciones de consumo diario de un gramo por kilo de peso corporal no se puede decir que sean correctas, si no se tiene en consideraci—n si ese peso corporal es de mœsculo o de grasa, dicho de otra manera, no necesitan la misma cantidad de prote’nas, por kilo de peso corporal, un deportista que es todo mœsculo y un obeso que es en su mayor parte grasa.

 

9¼.- Coincido plenamente en que Òcuesta creer que todos los cient’ficos estŽn equivocados y una œnica persona tenga la raz—nÓ pero, precisamente eso, es lo que ha venido sucediendo a travŽs de los siglos, Òen cada nuevo descubrimiento que ha roto con las creencias establecidasÓ.

 

Es evidente que los conceptos tradicionales en nutrici—n necesitan una revisi—n urgente ante el crecimiento imparable de la obesidad y las enfermedades asociadas que generan tanto sufrimiento y nos conducen a una quiebra irremediable de la seguridad social.

Lo importante ahora es frenar esta epidemia entre todos, sin descartar antes de conocerla, una opci—n que pudiera ser m‡s efectiva que cualquier otra.

 

AgradeciŽndoles la publicaci—n de mi rŽplica, les env’o un cordial saludo,

 

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